Salomon Kalmanovitz
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El desarrollo del Atlántico
14 Diciembre 2008 - El Espectador

 
EN LA TABLA DE MEISEL QUE COMPAra el ingreso por habitante de los departamentos del país entre 1950 y 2006 contra el promedio nacional, el departamento del Atlántico fue el que más cayó: en 1950 ostentaba 179 y en 2006 sólo 84.
Salomon Kalmanovitz
 

Barranquilla fue una de las primeras ciudades que se industrializaron en el país; también le abrió sus puertas a inmigrantes extranjeros que contribuyeron al empuje de la ciudad. Aunque Bogotá también cae, continúa exhibiendo el mayor nivel de riqueza del país (163).

Una de las razones para la decadencia de la Costa fue que el triángulo de oro, conformado por Bogotá, Medellín y Cali, a su vez apalancado por el mercado cafetero, utilizó cada vez más el puerto de Buenaventura para conectarse con el mundo. El deterioro de la navegabilidad del río Magdalena, la frecuente obstrucción de Bocas de Ceniza y la gran distancia con el interior sesgaron las obras públicas a favor de los cachacos.

Mientras la industria del interior contaba con la demanda de un próspero campesinado cafetero, que se arruinaría al final de los años ochenta, Barranquilla estaba inmersa en un mar terrateniente que mantenía y mantiene a su campesinado desprovisto de propiedad y de ingresos. La protección tampoco favoreció mucho a Barranquilla, cuya industria enfrentaba un enorme contrabando y que contaba con el mercado del interior, pero a más de 900 kilómetros de distancia.

Durante los sesenta, el país nacionalizó los servicios públicos, algo que terminó mal para todas las ciudades del país pero fue desastroso para Barranquilla. La ciudad contó antes con excelentes servicios prestados por inversionistas extranjeros. En los ochenta, ya se racionó el agua, la energía y el teléfono. La mala calidad de los servicios debió incidir en el trasteo de empresas y repelió nuevas inversiones.

La privatización de los servicios públicos que permitió la Constitución del 91 llevó a que Barranquilla recuperara la calidad de sus servicios, con malos arreglos que le dejaron poco por la venta de sus activos y altas tarifas. Bogotá logró unos inmensos recursos que invertir y unas tarifas reguladas porque continuó como dueña de la mitad de la empresa de energía. Medellín nunca tuvo que privatizar sus EPM, mientras que Cali se traqueteó y entró en una decadencia grave con servicios públicos todavía públicos, canibalizados por su clase política, deficitarios, caros y de mala calidad.

También la corrupción fue alta en Barranquilla. El cura Hoyos se empotró en la Alcaldía, dejando a un cómplice suyo que terminó por desvertebrar las finanzas de la ciudad. Concesionaron a 20 años el recaudo tributario al crimen organizado, más otras funciones que son de exclusivo ejercicio público. Entre otras consecuencias, el Polo Democrático se autoliquidó en la costa Atlántica.

Las cosas han mejorado en Barranquilla: la desidia de la clase dirigente del Valle y del Gobierno Nacional frente a Buenaventura ha contribuido a darle mayor vida a su puerto. La demanda de Venezuela ha reanimado su industria y la apertura la ha hecho exportar más hacia el Caribe y el mundo. El departamento ha elegido dos gobernadores honestos y el actual alcalde demandó las concesiones que siguen siendo defendidas por jueces sin sentido cívico, apoyados en una judicatura cómplice


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