En el año 2008 exportó 93.500 millones de dólares e importó 48.000 millones con un amplio superávit comercial de 15% del PIB. Pero ya en el cuarto trimestre de 2008 el balance era negativo en 4.500 millones de dólares: su ingreso había caído a un tercio de los trimestres anteriores. Proyectadas esas tendencias para 2009, los ingresos van a ser de unos 22 millones de dólares, con lo cual registraría un sustancial déficit comercial; éste, a su vez, presiona al gobierno a comprimir las importaciones.
¿Cómo se financiaría ese déficit? Las reservas internacionales que registra el Banco Central de Venezuela a diciembre de 2008 son de 43.000 millones de dólares, lo cual evidencia un enorme despilfarro de los recursos que pudo acopiar durante la bonanza petrolera la administración Chávez, sin dar cuenta al pueblo venezolano, supuesto propietario del subsuelo de ese país. Hubo regalos a muchos países –Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia–, e incluso a los pobres de la ciudad de Nueva York, lo cual dejó de ser sostenible. La deuda de corto plazo es el 58% de sus reservas, sin muchas posibilidades de refinanciarla, dejando un margen demasiado estrecho de acción: le deja disponibles sólo 18.000 millones de dólares de las reservas o sea que tiene que reducir las importaciones a menos de 40.000 millones de dólares, lo que esfumaría las reservas a fines de este año.
Ante esta disyuntiva, las autoridades venezolanas tienen dos opciones: devaluar el bolívar que se ha mantenido a un nivel irreal o administrar las importaciones o una combinación de las dos. Esas son malas noticias para la economía colombiana que le llegó a exportar unos 6.000 millones de dólares a nuestro vecino el año pasado, convirtiéndolo en nuestro segundo socio comercial. Posiblemente se restrinja la entrada a bienes no esenciales, en cuyo caso las exportaciones colombianas no sufrirían tanto. Todavía hay que considerar que el crecimiento venezolano va a caer de 5% en 2008 a -3,0% en 2009 y -5,5% en 2010, según el mismo The Economist, lo cual afectará la demanda por importaciones en general y de las colombianas en particular.
A pesar de unos ingresos tan grandes como los que ha tenido el gobierno venezolano, el déficit fiscal en 2008 fue de 1,1% del PIB y se multiplicará por 5 en 2009, produciendo inflaciones mayores del 30% anual, las más altas de la América Latina que logró domar el monstruo en esta década. Eso significa llanamente que la imprenta del banco central va a estar trabajando a plena capacidad. La alta inflación interna y la tasa de cambio congelada han resuelto una ecuación fatal en contra de la producción industrial y agropecuaria, razón por la cual se ha tornado dependiente del suministro colombiano.
El ciclo de los precios del petróleo ha producido los concomitantes ciclos políticos en Venezuela, contribuyendo al derrocamiento de muchos presidentes y dictadores, de Rómulo Gallegos a Marcos Pérez Jiménez y a Carlos Andrés Pérez. Este último tuvo que enfrentar en 1992 un golpe organizado por un coronel llamado Hugo Chávez que falló, pero le dio el prestigio suficiente para ganar la contienda electoral de 1998. Este año el coronel enfrenta el inicio de un drama similar y no es seguro que pueda superarlo. En todo caso, Colombia va a sufrir con o sin Chávez.