Salomon Kalmanovitz
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¿Qué falló en la teoría económica?
19 Octubre 2008 - El Espectador

 
SE ESCUCHAN MUCHOS DISCURSOS de la izquierda celebrando el colapso de la ortodoxia económica. Permítanme aclarar dos orientaciones teóricas distintas para conocer de qué estamos hablando y analizar lo que falló en la teoría económica.
Salomon Kalmanovitz
 

Una primera visión amplia sería la llamada teoría neoclásica, con un tradición de unos 150 años, que es la base del pensamiento económico moderno. Dentro de ella, podemos encontrar el monetarismo de Milton Friedman, quien siempre propugnó por políticas muy cautas que impidieran la inflación. En la misma tradición existe una teoría fiscal que propicia un relativo equilibrio de las cuentas del gobierno, uno de cuyos contribuyentes más conocidos es Joseph Stiglitz.

La segunda visión la llamaría neoconservadora. Trata de aplicaciones de política con muy poco fundamento teórico, bastante apartadas de la teoría neoclásica, si acaso radicalizando las premisas de los mercados libres. Son las políticas de los republicanos que reducen los impuestos a los ricos, basados en teorías muy superficiales, como la llamada ley de Laffer (al reducir las tarifas de impuestos, aumenta el recaudo gracias a que aceleran la actividad económica), pero mantienen altos gastos sin importarle los desequilibrios fiscales.

Políticas fiscales expansivas estuvieron acompañadas de políticas monetarias y regulatorias muy laxas de Alan Greenspan que están lejísimos del monetarismo. La regla gruesa de política diseñada por Milton Friedman informaba que la oferta monetaria debía crecer lentamente, algo que Greenspan echó por la ventana al adoptar tasas de interés negativo por demasiado tiempo. Aunque la política expansiva impulsó el crecimiento de E.U. y del mundo (China, India y América Latina), terminó siendo trágicamente insostenible. La política monetaria laxa alimentó la expansión inusitada del crédito hipotecario y la producción de una inflación en los precios de los activos (propiedad raíz y acciones) y de las materias primas en el mundo.

La desregulación financiera radicalizada por Greenspan fue igualmente irresponsable. Ignoraron flagrantemente las pautas regulatorias del sistema financiero contenidas en los acuerdos de la OECD de Basilea II. Mientras estas pautas de regulación eran estrictas, en los países desarrollados se daba una burla descarada de cualquier principio de cautela y de limitar el riesgo de los intermediarios financieros. Quedaron con una supuesta autoregulación los gigantes de la banca de inversión y de la banca comercial, del cual abusaron. Tanto la administración Clinton como los dos gobiernos Bush permitieron que la Secretaría del Tesoro y la Reserva Federal fueran dirigidos por gente de la entraña de Wall Street. Bernanke es la excepción pues viene de la academia.

Creo que esta orientación voraz es la responsable de la crisis mundial que nos agobia. Incluso se puede asociar el neoconservadurismo con el keynesianismo exuberante que pretende aplicar todo el tiempo políticas fiscales y monetarias expansivas, sin importar las consecuencias sobre la inflación y los equilibrios externos de un país. Uno de nuestros más radicales economistas confundía la causa con las consecuencias cuando afirmaba que la crisis actual no la causó la política ultra expansiva de la Reserva Federal sino Bernanke cuando elevó las tasas de interés a un nivel normal, haciendo estallar las burbujas producidas por los excesos monetarios y la ausencia de regulación financiera.


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