El 5 y 6 de junio participará en otro seminario de la Universidad de los Andes. El tema de este es “De la Justicia transicional a la justicia social” y tratará el problema de tierras y la reforma agraria en la resolución del conflicto armado colombiano. Lo acompañan, entre otros, Albert Berry de la Universidad de Toronto, Jon Elster del College de France, Elisabeth Wood de la Universidad de Yale, Morten Bergsmo de PRIO (Noruega) y destacados investigadores nacionales como Rodrigo Uprimny, Ana María Ibañez, Alejandro Reyes y Cesar Rodríguez Garavito.
Holmes es uno de los más destacados filósofos en el campo de la política del mundo académico anglosajón. Profesor de la Universidad de Nueva York, tiene en su haber una obra muy importante sobre la democracia liberal. La anatomía del antiliberalismo es uno de sus libros más leídos, donde expone y critica a fondo los argumentos del absolutismo católico (José de Mestre), del fascismo (Schmitt) y del comunitarismo y desmenuza cada una de las críticas que se le hace corrientemente al liberalismo como corriente filosófica. Su otra obra Passions and constraint, que se puede traducir como “pasiones y límites”, debe ser leída por los publicistas que se inventaron el logo de “Colombia es pasión”, prefigurando un país sin limitación alguna, que es una de las causas de fondo de nuestro largo conflicto interno. Pasión para liquidar al enemigo, pasión que justifica atropellar las minorías, pasión para cambiar la Constitución bajo la presión de las mayorías enardecidas y pasión para despojar de vida y bienes a los presuntos enemigos.
Holmes es defensor del liberalismo constitucional que tiene como base la idea de que “el gobierno limitado es, o puede ser, más poderoso que el gobierno sin límites”: restringir los poderes arbitrarios de los funcionarios públicos, como lo hace una constitución liberal, aumenta la capacidad del Estado para enfocarse en los problemas de fondo que enfrenta la sociedad y movilizar los recursos colectivos, a favor de propósitos comunes.
El gobierno limitado, respetuoso de la ley, considerado con las minorías, inhabilitado para entrometerse en el fuero interno de los ciudadanos, resulta más poderoso que el que transgrede la constitución, destruye la competencia política y abusa de los aparatos del Estado para espiar e inhabilitar a la oposición, a la propia justicia y a los medios de comunicación. Mientras uno va tejiendo afinidades y propósitos constructivos, el otra va sembrando enemigos, deja sin resolver los problemas más graves que enfrenta la sociedad, sólo concentrado en su propia conservación. Resulta más débil de lo que él mismo se cree.
Holmes explora la paradoja sutil de que las limitaciones al Estado pueden conformar fortalezas, pues inducen a todos los agentes a respetar las reglas de juego y a transar políticamente sus diferencias, sin temor por los abusos de la autoridad que siempre rondan como tentación de la naturaleza humana.
El seminario es entonces una buena ocasión para reflexionar sobre qué le ha pasado a nuestro sistema político, tratar de entender su inherente conflictividad y por qué está tan lejos de la democracia liberal.
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